PREMIO DE REDACCIÓN Segundo de E.S.O. Colegio La Salle Título: Una imagen vale más que mil palabras. Nuestro profesor nos tenía preparada la sorpresa de darnos la clase de hoy dentro de una guagua; así es que, provistos de bolígrafo y un cuaderno, nos dirigimos hacia la puerta trasera del colegio donde nos esperaba nuestra aula rodante. Llegamos a la Autoridad Portuaria, en la Avenida de Anaga, donde se subió un hombre, que también era profesor y que daba clases sobre el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Comenzó hablándonos de la historia del Puerto, la fundación de la ciudad, el primer desembarcadero, etc. Al comenzar su explicación me sucedió algo misterioso porque, ya no estábamos en la guagua sino a bordo de un barco con rumbo a las Islas Canarias. Era un velero al mando de Alonso Fernández de Lugo al que le acompañaban más de cien soldados. Desembarcamos en la playa de Añazo donde clavamos una Cruz para celebrar la Misa de acción de gracias. Esa Cruz daría lugar al nombre de esta Ciudad. En el siglo XVI, también estuve a punto de enrolarme en uno de los barcos repletos de colonos que hacían escala en Tenerife en su viaje hacía la recién conquistada América, por poco no doy la vuelta al Mundo con Magallanes y Elcano; o me marcho con los tinerfeños que fundaron San Antonio de Texas, etc. Sin saber como, me encontré dentro del Castillo de San Cristóbal donde había un enorme ajetreo porque el vigía de Anaga había comunicado la llegada de siete barcos ingleses. Me dieron un mosquetón y me colocaron en la muralla para defender Santa Cruz. Después de toda una noche de batalla, el 25 de julio de 1797, vencimos a Nelson. Me ofrecieron acompañar a los científicos que iban a estudiar la fauna y la flora de las tierras recién conquistadas en el Mundo y que estaban avituallándose en nuestro Puerto; mientras esto ocurría ellos se dedicaban a investigar nuestra botánica, geología y subir al Teide. Corría el año de 1912, cuando me encontraba a bordo del Vapor La Palma, rellenábamos carbón a la altura de Valleseco, a la vez lo hacían otros barcos ingleses que a su vez llenaban sus bodegas de Cochinilla, Hierba Pastel y Orchilla para teñir tejidos y Barrilla con los que se hacía sosa natural y jabones. En pleno siglo XX, ante la gran actividad portuaria me veo de polizón en un crucero de turismo, donde trabajo de marinero; o en los barcos fruteros llevando nuestros plátanos y tomates al Reino Unido. De repente, una persona me dijo: Mira hijo, este siglo va a ser el de mayor esplendor del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, y va a ser muy importante para tu examen de mañana. Al acabar la frase, me encontraba de nuevo en la guagua. ¡Me había quedado dormido! Al día siguiente nuestro profesor nos puso un examen del Puerto de Santa Cruz, tal como había dicho aquella persona de mis sueños. Lo vivido en mi imaginación el día anterior me sirvió para obtener una excelente nota. ¡Casualidades! No lo sé. Lo que si les puedo decir es que mientras hacía el examen todo discurría por mi mente porque: UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL PALABRAS.
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